13/5/18

Tres partidos de... Sandro Costa

Continuamos la serie "Tres partidos de..." con el capítulo dedicado a Sandro Costa, uno de los mejores defensas centrales de su generación y que acaba de cumplir 100 partidos a servicio de Gil Vicente.


Presentamos un nuevo capítulo de la serie "Tres partidos de...", en esta ocasión dedicado a Sandro Costa (Barcelos, 1995), defensa central que ha estado enrolado en las tres últimas temporadas a Gil Vicente, club con el que acaba de completar 100 partidos oficiales.

Pese a su juventud, en el momento de escribir estas líneas cuenta con 22 años, está acumulando una experiencia considerable.  De hecho, en sus cuatro temporadas como senior ha llegado a una cifra de partidos oficiales que llama mucho la atención, 131, superando la treintena de media

Formado en SC Braga, llegando a ser campeón nacional juvenil, se trata de uno de los mejores defensas centrales de su generación, por lo que su llegada a la primeira liga o a una competición extranjera es cuestión de tiempo. 

Tal y como Sandro reflexiona, la trayectoria en Gil Vicente ha tenido puntos a recordar, pero sobre todo ha sido una etapa de crecimiento:

"El primer partido oficial fue el 2-8-2015 y, hoy, a 13-05-2018 llego a los 100 juegos, el primero en abrir la centena y el último lo cierra. Son tres temporadas de conquistas, alegrías y, también, algunos sinsabores. 

Sin embargo, son tres temporadas que transitan por el orgullo y la certeza de que no podría haber hecho las cosas de otra manera. Y después de estos 100 partidos no podría faltar un agradecimiento especial a todos los que trabajaron conmigo, en especial a mi familia, por estar siempre presente". 

A continuación les dejo con los "Tres partidos" elegidos por Sandro Costa:


Fue el partido de mi debut en la segunda liga portuguesa y en ese momento, uno de mis grandes objetivos era llegar a ese campeonato y, en esa primera jornada del campeonato, ya fui titular.
La semana anterior me había estrenado oficialmente con la camiseta del Gil Vicente en un partido de Copa de la Liga contra el Ac.Viseu; sin embargo, poder estrenarme en la Segunda Liga era mi mayor objetivo, como he comentado.
Estaba tranquilo. Tenía la noción de que la gente confiaba en mí y, de hecho, teníamos un grupo tan unido que podíamos transmitirnos la confianza de unos a otros.
Mi compañero en el centro de la defensa era el Cadú (lo conocía por jugar en la tan anhelada Liga de Campeones). El estar a su lado en aquella época tenía un significado especial y fue, sin lugar a dudas, muy enriquecedor compartir el centro de la defensa con él. 
Algunos colegas y amigos bromean diciendo que hoy soy muy parecido a él; la verdad es que él fue muy importante para mí y no podría ser de otra manera, teniendo en cuenta todo lo que me enseñó.


Pienso que es el punto más alto de mi carrera, profesionalmente hablando hasta la fecha, la semifinal de la Copa de Portugal. Entré al descanso y confieso que estaba nervioso, con la ansiedad al rojo por estar jugando contra un adversario de tal renombre. Sin embargo, tan pronto como pise el césped, todo el nerviosismo se desvaneció.
Sin duda fue un momento decisivo en mi vida y en el que se hizo historia en el club. El estadio estaba con mucho más público del habitual y fue de esa forma que sentí realmente lo que es ser futbolista y toda la envoltura que eso alberga. Al fin y al cabo, no puedo olvidar que del otro lado estaban hombres como Rubén Neves, Marega, Aboubakar o Sérgio Oliveira, hoy son campeones en sus clubes.
Perdimos el juego y acabamos por no poder llegar a la final. Sin embargo, dejamos la cabeza hasta la gran actuación que hemos construido en esta edición de la Copa de Portugal.


Este juego trajo otro de los momentos más importantes que he tenido en Gil Vicente, ya que, fui capitán por primera vez en el campeonato. Fue algo natural, pero que me marca por el peso de estar liderando el club de mi ciudad.
A lo largo de estas tres temporadas he ganado premios individuales premios concedidos por el Sindicato de jugadores, entre otros reconocimientos que tienen mucho valor para mí, pero este "premio" tenía un sabor especial.