11/10/17

PORTUGAL 2-0 SUIZA: Los lusos estarán en Rusia

Partido de la décima jornada de la fase de grupos de clasificación para el Mundial de Rusia de 2018, que enfrentaba en el estadio Da Luz (Lisboa, Portugal), el día 10 de octubre de 2017, a Portugal y Suiza, donde en juego estaba una plaza directa al campeonato del mundo y otra para la repesca del mismo.


Larga y extendida se preparaba la previa del que iba a ser, sin lugar a dudas, el partido más importante del año para la selección portuguesa, donde se jugaba 3 puntos que valían mas de lo que aparentaban a primera vista. Un estadio Da Luz que abría sus puertas para prensa hasta casi tres horas antes de que empezase a rodar el cuero, un escenario en el ya se respiraba un ambiente distinto nada más traspasar los tornos del mismo, un lugar donde se podía captar la presencia de una atmósfera característica de las noches épicas, de esas noches inolvidables. De hecho me ha producido la misma sensación que cuando abro un libro de Roberto Saviano por primera vez, no sabía lo que me iba a encontrar al igual que en las infinitas páginas de investigación y documentación del escritor italiano, pero sabía que quería llegar al final de la historia, y allí me encontraba en la última fila de la tribuna de prensa rodeado de periodistas portugueses y suizos esperando a ver que sucedía en una cita que se presentaba interesante a la par que trepidante.

Conforme se acercaba la hora del silbido inicial, iba confirmando mi idea de que esta sería una noche para el recuerdo, debido a que la gente gritaba más fuerte que nunca, se dejaba la garganta para cantar el himno de una nación que hoy estaría pegada al televisor para ver si "11 tíos en pantalones cortos" conseguían el ansiado billete para el Mundial de Rusia 2018.

Todo ello se plasmó desde el segundo 1 de partido, un primer segundo donde Cristiano Ronaldo miraba a todo el estadio Da Luz y asentía con la cabeza cuando veía el coraje y la fuerza de sus compatriotas en la grada, como diciendo "si, así sí... tenemos que ganar por todos ellos", y así sería. La selección de Fernando Santos se contagió del espíritu del "jugador nº12" y se echó el partido a sus espaldas dominando de cabo a rabo los 90 minutos de juego, con ocasiones, buen juego, control de balón y dos goles que certificaron el triunfo.

Una Portugal armada bajo un clásico sistema de 4-4-2, que se escudó sobre todo en la buena conexión de sus extremos con sus puntas, donde los de las bandas (Bernardo Silva y Joao Mario) brillaron con especial luz propia, los cuales se encargaron de elaborar las ocasiones de mayor peligro por parte del combinado luso, aunque eran Cristiano, quien estuvo a punto de poner el tercero en el electrónico, y André Silva quienes solían rematar las jugadas cocinadas por los dos habilidosos extremos.

El encuentro se cerró con un 2-0 favorable a Portugal, con un gol en propia meta de Djourou, un tanto de André Silva, con una certificada presencia de la actual campeona de Europa en el próximo Mundial, un pase para la repesca para Suiza, y con un cántico "a cappella" del himno nacional por parte de toda la grada, jugadores y cuerpo técnico que se realizó a los 5 minutos del pitido final de la cita, que puso la guinda al pastel poniendo los pelos de punta a todo el público asistente.


Jaime Toral