9/3/16

Ricardo Chéu: "Siempre he sido honesto y profesional"

Con 34 años, Ricardo Chéu es uno de los entrenadores con mayor proyección en Portugal, una vez que, pese a su juventud, lleva casi 15 temporadas como profesional.


Ricardo Chéu, no es un técnico al uso, ya que desde la temporada 2002/03 alterno el puesto de preparador físico con el de técnico principal o adjunto en equipos como Salgueiros, Santa Clara, Olhanense o Académica.

Ya en el curso 2013/14 su carrera tomó impulso, al asumir el cargo de entrenador del Mirandela, para meses después saltar una categoría para hacerse cargo del Académico de Viseu.

Posteriormente dirigió al Penafiel en la Liga Nos, para volver al equipo de Viseu, club del que ha formado parte hasta hace unas semanas.

Por su perfil, sin duda se trata de un profesional con mucha personalidad, que domina todos las cuestiones que conciernen a la gestión de un equipo profesional.

Ricardo Chéu es un técnico que es capaz de dotar a sus equipos de un modelo de juego reconocible, con momentos altos de intensidad. Sin duda, pronto lo veremos en un nuevo destino, oportunidades no han dejado de surgir, a continuación les dejo con la entrevista.

Hace unas semanas, me comentó Marcio Madeira que ser profesional es una actitud, que hay profesionales en el fútbol distrital y amateurs en la Liga Nos, ¿usted ha trabajado desde juniors hasta la "primeira liga", dónde ha encontrado el verdadero fútbol?

El fútbol es universal en todas las edades, tiene un lenguaje universal y solamente cambia en la manera en cómo lo encaramos. Como entrenador siempre hice mi trabajo de una manera honesta y profesional, independiente del escalafón en el que trabajé.

En las etapas de formación encontramos más pureza, en el fútbol profesional es diferente. Los egos son enormes y todos quieren triunfar sin mirar los medios en cómo conseguirlo. Trabajando con equipos de cantera solamente existen las expectativas de poder conseguir llegar al máximo escalón. La verdad es que nunca podemos olvidarnos de dónde venimos. 

Tiene experiencia en equipos como Olhanense, Santa Clara, Académica de Coimbra, Mirandela, Académico de Viseu... ¿qué destino no olvidará jamás?

Todos tienen un marco importante en mi vida, pero ciertamente hubo algunos destinos que me han marcado con más intensidad. 

En Olhanense fueron dos temporadas fantásticas, una vez que conseguimos el título de campeones de la II Liga y la respectiva subida a la primera. El segundo año conseguimos mantenernos, cuestión que es muy complicada para un equipo que se estrena en la categoría. 

En la Académica de Coimbra es un club fantástico, lleno de buenas cosas que marca a un entrenador por su mística. En Santa Clara fue un año complicado, pero trabajar en Las Azores es algo fantástico. 

Posteriormente vino Feirense donde, con la temporada iniciada, decidí que iba a iniciar mi carrera como entrenador principal, en el que fue el punto de inflexión.

Así que, me estrené como entrenador principal en el Mirandela, en un año en el que las expectativas eran altas para el club, pero que teníamos que ser realistas, en  la medida en la que fue un año en el que hubo un descenso en la inversión y que se compuso un equipo con mucha juventud. 

En cualquier caso, a media temporada fui contratado por Académico de Viseu, equipo que ha sido más especial en mi trayectoria. Allí siempre he sido querido por una afición fantástica y es un club diferente (aunque considero que este es mi equipo, aprendí a apreciarlo de una manera diferente).

Además tuve un paso por Penafiel (en entrada en la primera liga), aunque fue una experiencia corta, pero que me ayudó a reflejar mi postura y mi forma de lidiar con determinadas situaciones que acontecen en el fútbol. Y como saben, posteriormente regresé a Viseu...

En una temporada como esta, los equipos de la Segunda Liga van a llegar fácilmente a los 50 partidos oficiales (contando con la Copa de Portugal y la Copa de la Liga), ¿es necesario un calendario tan cargado? 

Esta segunda liga es muy competitiva, donde siempre existen como 15 candidatos al ascenso, lo que lo vuelve todo bastante especial y difícil. Para quien disfruta compitiendo, la carga de partidos es siempre positiva, porque nunca paramos, pero tenemos la noción de que muchas veces perjudica a la calidad de los partidos, debido a la fatiga mental y física que existe.

Tras dejar de entrenar al Académico de Viseu hace unas semanas, ¿Se plantea volver a entrenar ya en este año?

Admito que ya podría estar entrenado, pero soy un profesional reflexivo. Debido a mi juventud, tengo que pensar bien los pasos que voy a dar en mi carrera. 

Todos queremos fallar lo menos posible, sabiendo que no dependemos solamente de nuestro trabajo, como, a veces los adeptos piensan, teniendo actitudes con estas perspectivas.  

Como tal aguardo por un proyecto con el que me identifique y con el que piense que voy a errar menos. 

Por último, ha trabajado con jugadores que han desarrollado una carrera destacada, pero me gustaría detenerme en el caso de André Castro que tras pasar por Olhanense ha tenido éxito en España, FC Porto y ahora lo tiene en Turquía, ¿qué recuerda de su trabajo con él?

Castro era un jugador diferente en muchos aspectos. Querer ser mejor cada día es algo que se lleva en la sangre. André es un guerrero en el campo, incapaz de tirar la toalla. 

Hay una máxima que muchos entrenadores defendemos, para tener éxito dependemos de un 90% de transpiración y un 10% de calidad y esto se aplica a André Castro. Se trata de un jugador que quiere ganar siempre y lleva esto a cada entrenamiento y a cada partido, teniendo un espíritu vencedor. 

Y esto lleva a una situación muy importante, cuando se quiere aprender, se acepta la crítica como una manera de evolucionar y estamos más cerca de ser exitosos.

Imagen: www.footballagentsgroup.com