29/2/16

Márcio Madeira: "He cumplido siempre con mi deber"

La carrera de Márcio Madeira, nacido en Sines hace 30 años, como futbolista profesional tiene la forma de un círculo. Tras desarrollarse en lugares tan distintos de Portugal como las Azores, Madeira o el Algarve, se ha cerrado su trayectoria volviendo al Vasco de Gama de Sines, club que dejó en 2004-05.


Con experiencia en la Primeira Liga con Nacional, es conocido como “el hombre bomba” por su tremendo golpeo de balón, es capaz de destacar jugando en tres posiciones diferentes (lateral, medio y extremo), el curso pasado tomó una decisión profesional y vital al cambiar la II Liga, donde jugaba a servicio de SC Farense, por el fútbol distrital.

Su decisión, estrictamente personal, pudo sorprender a quienes seguimos su carrera desde fuera, pero seguramente no a quienes forman parte de su día a día. Fue una decisión en la que el corazón tuvo mucho peso, fue por tanto una decisión acertada y cierta, una decisión tomada desde la verdad.

Inteligente, sensible y honesto, en sus respuestas siempre hay gran profundidad y una invitación clara a la reflexión, a continuación les dejo con la entrevista:

Aunque actualmente forma parte del Vasco de Gama de Sines, en los últimos años ha representado a equipos como Farense, Moreirense, Portimonense, y Nacional pero, ¿en qué momento se encuentra su carrera como futbolista? 

Puede decirse que en este momento mi carrera ha concluido a nivel profesional. Como fue público, por motivos personales volví a mis orígenes dejando Farense, para jugar la segunda mitad de la temporada 2013-14 en el Vasco de Gama de Sines, de la II división "distrital" de Setúbal

He recibido ofertas para regresar a la competición, pero financieramente no eran interesantes. Como sabe, los clubes tienen dificultades y hoy en día, las ofertas no son como cuando comencé a jugar. Pienso que no compensaba estar lejos de casa con las condiciones que se presentaban, por lo que, opté por cerrar el capítulo más bonito de mi carrera.

No sé si el día de mañana, pero estoy centrado en ser campeón con el equipo de mi tierra. Como acostumbro decir, siempre voy a ser profesional, pero no es el dinero lo que me hace tener una mentalidad profesional. Juego de la misma manera, con la misma seriedad y encaro todo como si estuviera en la Primeira Liga.

Y es que la profesionalidad no es la división, ya que existen jugadores amateurs en la primera división y jugadores profesionales en el fútbol distrital, depende de la mentalidad.

Tiene experiencia en todas las categorías del fútbol portugués, ¿dónde está la verdad del fútbol?

Son diferentes las condiciones, pero puedo decir que hay estadios en las categorías distritales con más más público que en la II Liga y con mejores condiciones,

De manera general, la calidad es menor pero la agresividad es mucho más elevada, los jugadores están más preparados físicamente que en cuanto a la técnica. Se trata de un fútbol directo en el que la ratio de jugadas elaboradas es menor.

Ha hecho algo que a veces sirve para ganarse enemigos, como es jugar en equipo rivales (Farense y Portimonense), pero todo el mundo tiene buenas palabras para el “ homem bomba”, ¿cómo lo ha conseguido?

En primer lugar siendo honesto, serio y defendiendo siempre a mis equipos y a mis compañeros como defiendo mi casa y mi familia. Siempre me he metido en la piel de los aficionados que compran su entrada y que quieren ver un buen partido e intensidad. Aunque el partido vaya mal, siempre podemos luchar y ser competitivos.

Después, en todo momento tuve un enorme respeto por los seguidores y la empatía fue creciendo de forma natural, ya que nunca me he escondido y estaba siempre preparado para oírlos incluso en la hora de la derrota.

Se trata de dos equipos muy diferentes y que solamente se parecen en la pasión de sus aficionados. En Portimão tuve un año fantástico, tal vez, el mejor de mi carrera. En Faro todo se ensombreció por una tragedia y no conseguí imponer mi estilo, pero sé que soy bien recibido en cualquiera de las dos ciudades.

El apodo de hombre bomba me ha acompañado a cualquier lugar y todos bromean conmigo, pero la nostalgia es la misma que yo tengo son las mismas de esos días en los que marcaba goles.

Bueno, pero si damos por cerrada, al menos en este momento, ¿se imaginaba una trayectoria como la que ha vivido?

Bien... Soñar soñamos todos, siempre y cuando era niño, quería jugar en la Primeira Liga, pero sabía que era muy difícil. Estuve cerca en mi época juvenil, pero estuve lejos cuando tenía 23 años. Pero el fútbol es imprevisible y, tal vez por esto, tan apasionante y mágico.

Mirando para atrás, me siento muy orgulloso de lo que hice, principalmente de dónde estuve y de las personas que conocí en este trayecto. Porque es lo que queda, las experiencias y los conocimientos que tenemos y que podemos transmitir a quien no tiene la oportunidad que yo tuve.

De mis momentos destaco algunos, como estrenarme con Nacional en la Primeira Liga y ser el mejor en el campo, dando una asistencia con una jugada fantástica. También, jugar en Da Luz con mi madre en las gradas y sentir el orgullo de ella. 

También, jugar en Portimão, que es algo inolvidable o ser campeón nacional con Moreirense en el mejor equipo que ha existido jamás en la II Liga...

La verdad es que son muchos momentos, muchas alegrías y queda el sentimiento del deber cumplido siempre.

Imagínese, que conversamos dentro de quince años, me lo imagino como técnico o como empresario, ¿cómo se imagina usted? 

Sería una buena señal, que volvamos a hablar después de ese tiempo, porque quiere decir que ambos estamos bien. Espero que su proyecto en 15 años sea una referencia del panorama deportivo.

Creo tengo condiciones, porque siempre estuve muy atento a los pormenores del juego, ¿Cómo entrenador? Tal vez. ¿Cómo empresario? Lo veo más difícil, pero básicamente quiero estar feliz y sentirme realizado como estoy hoy, en paz con mis decisiones y oportunidades.